DCC conmemoró 50 años de la instalación del computador ER-56

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De izq. a der.: Claudio Gutiérrez, Guillermo González, Enrique D’Etigny, Francisco Brieva, Wolfgang Riesenkönig, Jean Marie de Saint Pierre, José Dekovic, Víctor Sánchez, Patricio Poblete y Juan Álvarez.

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El profesor Juan Álvarez durante la charla “ER-56: el primer computador universitario en Chile”.

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Computador ER-56 de la Escuela de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de Chile.


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El acto contó con la presencia de los académicos e ingenieros que contribuyeron a la adquisición, instalación y utilización, del computador ER-56, también conocido como “Lorenzo”.

 

Cómo se gestó la compra, quiénes participaron en esto y el rol que a partir de este hito desempeñó la Facultad en el desarrollo de la Computación en Chile, fueron algunos de los tópicos abordados en el acto de conmemoración de los 50 años de la puesta en marcha del primer computador universitario en Chile: el Standard Elektrik Lorenz ER-56.

 

El evento, se realizó el jueves 13 de diciembre en el Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) y fue una iniciativa de los profesores Juan Álvarez y Claudio Gutiérrez, quienes trabajan en el proyecto “Historia de la Computación en Chile”. Contó con la participación del Decano de la FCFM, Francisco Brieva; el Director de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, Patricio Poblete; académicos, alumnos, funcionarios de la Facultad y público en general y, como invitados de honor, los protagonistas de esta historia quienes recibieron un reconocimiento por su contribución a la adquisición, instalación y utilización del computador.

 

De este modo, fueron homenajeados: Joaquín Córdua, entonces integrante del Instituto de Investigaciones y Ensayes Eléctricos, por sus gestiones en la adquisición del computador ER-56; José Dekovic, ingeniero del Centro de Computación, por su labor de administración, difusión y docencia; Enrique D’Etigny, entonces Director de la Escuela de Ingeniería y uno de los gestores de la compra; Santiago Friedmann, primer Director del Centro de Computación, por organizar y concretar la llegada del ER-56; Guillermo González,  director del Laboratorio de Computadores y Servomecanismos del Instituto de Investigaciones y Ensayes Eléctricos, por su gran contribución en la instalación y en la capacitación inicial; Wolfgang Riesenkönig, ingeniero de la Standard Elektrik Lorenz, por su valiosa asesoría en la puesta en marcha; Jean Marie de Saint Pierre, ingeniero del Instituto de Investigaciones y Ensayes Eléctricos, por su labor de mantención y capacitación, y Víctor Sánchez, ingeniero del Centro de Computación, por su valiosa labor de programación, y especialmente por su contribución docente.

 

Durante el acto, el profesor Juan Álvarez dictó la charla “ER-56: el primer computador universitario en Chile”, en la cual hizo un recorrido detallado por esta historia, comenzando desde el ambiente previo a la instalación del computador, hasta las perspectivas futuras que significó este hecho para el desarrollo de la disciplina.

 

Contó que si bien el primer computador en Chile se instaló en la Aduana de Valparaíso en 1961, la historia del primer computador universitario se remonta a la FCFM, cuando en 1958 Guillermo González crea la Sección de Computadores y Servomecanismos del Instituto de Investigaciones y Ensayes Eléctricos -predecesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica-, donde trabajó con computadores analógicos. Según describió el académico, se trataba de un equipo calculador electrónico (ER por sus siglas en alemán), diseñado en 1956 por la empresa Standard Elektrik Lorenz: “Fue el primer computador completamente transistorizado, por lo que ahí hubo un salto tecnológico importante”, destacó el profesor Álvarez sobre el equipo que fue instalado en el subterráneo del edificio de Química.

 

Tras la llegada del “Lorenzo” -como se llamó aludiendo al nombre de la empresa- en 1962, se inició un proceso que involucró capacitación, realización de conferencias, presentaciones y cursos, así como una amplia cobertura de prensa. También se desarrollaron proyectos de ingeniería, algunos de ellos ligados a empresas estatales como Endesa, la Dirección de Riegos, la Dirección de Vialidad y Enap, e internamente se utilizó en trabajos de laboratorios e institutos de la Universidad. “Pero lo notable son las memorias de título donde está registrado gran parte de los proyectos que se hicieron entonces”, señaló Álvarez quien además se refirió a los lenguajes de programación y a la docencia que se generó a partir de la incorporación del ER-56. “Fue el primer computador universitario y el primer computador de aplicaciones científicas y de ingeniería. Y el centro de computación que se creó en torno a ese computador se convirtió en el primer “Centro nacional de cálculo”. Se desarrollaron los primeros proyectos de investigación propiamente computacionales y se incorporó la computación en la formación de los ingenieros. Y lo más importante es que se instaló en la sociedad; hay un reconocimiento de esta inserción social. La conclusión final, fue que el ER-56 fue el hogar desde donde salió y se repartió la luz, aludiendo al discurso de Andrés Bello de inauguración de la Universidad”, explicó el académico.

 

Tras esta charla, el profesor Claudio Gutiérrez realizó una reflexión final, indicando primero la importancia de registrar y estudiar nuestra historia científica, tecnológica e ingenieril, y donde la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas una vez más está siendo pionera. Luego, señaló que estamos viviendo un cambio de época y que la disciplina de la Computación juega un rol fundamental en esta gesta. “Donde muchos sólo veían procesos y máquinas específicos, nuestros pioneros –al igual que Alan Turing, padre de la Ciencia de la Computación— ya veían en programas y algoritmos la universalidad que caracteriza a la ciencia. El “Lorenzo”, el primer computador universitario que llegó a Chile, inicia este cambio de época y de mentalidad. Por eso hoy celebramos los 50 años de la llegada de esa máquina, porque todos los presentes entendemos que ella simbolizaba los inicios de una nueva época y una nueva ciencia”, concluyó.

 

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Comunicaciones DCC