DCC realizó conversatorio sobre rol de la computación en la defensa de los derechos humanos en Chile

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Participaron en el conversatorio el Profesor Juan Álvarez, Marco Montecinos, Carmen Garretón y Patricio Orellana.

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Patricio Orellana destacó que la informática cumplió una función de respaldo y de darle eficiencia a la labor de defensa de los derechos humanos.

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Carmen Garretón, quien pertenecía a la Vicaría de la Solidaridad, contó que en 1978 se diseñó un proyecto de sistematización de los datos disponibles de la represión durante 1973 a 1978.


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A 30 años del “Primer Seminario Latinoamericano de Derechos Humanos e Informática”, se realizó un acto que abordó el uso de sistemas computacionales entre 1973 y 1989.

 

Una historia poco conocida se contó el pasado 9 de septiembre en el Museo de la Memoria. Se trató del rol que tuvo la computación en la defensa de los derechos humanos, tema que fue abordado en el conversatorio "Informática y Derechos Humanos en Chile, 1973-1989", organizado por el Profesor del DCC, Juan Álvarez.

 

Participaron en la mesa de conversación, Carmen Garretón, Marco Montecinos y Patricio Orellana; todos ellos integraron equipos de trabajo encargados de desarrollar proyectos informáticos.

 

Al inicio del conversatorio, el profesor Juan Álvarez, contó que en el marco del proyecto Historia de la Computación en Chile, “comenzamos a investigar que sucedió con nuestra disciplina en el área de los derechos humanos en el periodo 73-89. Y la información que obtuvimos nos convenció de la necesidad de dar a conocer públicamente tanto los abusos como los usos de la tecnología en este ámbito”.  Agregó que esta inquietud fue acogida por el Museo de la Memoria, siendo también este evento una conmemoración de la realización de los 30 años del Primer Seminario Latinoamericano de Derechos Humanos e Informática.

 

La informática como función de respaldo

 

Tras la introducción del Profesor Juan Álvarez, tomó la palabra Carmen Garretón, quien pertenecía a la Vicaría de la Solidaridad. Contó que el primer acercamiento al procesamiento de archivos se produjo en 1978, año en que se diseñó un proyecto de sistematización de los datos disponibles de la represión durante 1973 a 1978, y que se llevó a cabo en 1979.

 

Afirmó que la computación demostró ser un instrumento imprescindible para la respuesta de los requerimientos de la institución: “La complejidad de la información como el volumen, constituyeron un creciente desafío para la Vicaría. El trabajo debía ser oportuno y la investigación certera y disponible, además de estar respaldada por documentos o testimonios”.

 

Por su parte, Marco Montecinos abordó su experiencia en CODEPU, organismo que nació en 1980 con el fin de atender casos que la Vicaría no estaba abordando y, también, “para coordinar las incipientes luchas sociales que surgían a fines de los setenta y principios de los ochenta”. 

 

Recordó que recién en 1988 se compró el primer computador: “El retraso de la incorporación de CODEPU a este mundo de la informática no es casual. Por un lado, la represión que había sobre esta organización era bastante fuerte y permanente. Y, por otro, el temor de tener un dispositivo computacional, que no era barato en esos tiempos, era grande”. Contó que este equipo informático se utilizó para proyectos relacionados con la atención jurídica y recopilación de información, principalmente, de ejecutados políticos. También se implementó una base de datos de agentes responsables, información que luego fue entregada a la comisión Rettig.

 

Finalmente, Patricio Orellana quien participó en FASIC, destacó la labor en protección y defensa de los derechos humanos que realizaron abogados, asistentes sociales, médicos, sicólogos, siquiatras y administrativos de la organización, afirmando que “la informática cumplió una función de respaldo y de darle eficiencia a todo este trabajo”.

 

En este contexto, expresó que “las violaciones a los derechos humanos eran cuantitativamente muy grandes, muy complejas y muy urgentes de informarlas. Todo esto determinaba que era un proceso muy complicado de enfrentar desde el punto de vista del trabajo tradicional y la informática le daba rapidez, seguridad y permitía producir información cuantitativamente importante, lo que fue sustancial para lograr solidaridad en todo el mundo”.

 

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