DCC apoya creación de carrera de Computación en U. de O’Higgins

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El Profesor Juan Álvarez durante la clase "Herramientas Computacionales" en la nueva U. de O'Higgins (foto: Elisa Kauffmann).

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Académicos y alumnos del DCC participan en la nueva U. de O'Higgins: Juan Álvarez, Maira Marques, Patricio Poblete, Jocelyn Simmonds, Elisa Kauffmann, Nancy Hitschfeld y Benjamin Bustos.


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Por más de un año académicos del DCC trabajaron en la creación de la carrera de Computación que se dictará en esta nueva Universidad.

 

Una importante labor de extensión realiza el DCC a través de varios de sus académicos y alumnos, quienes han participado activamente en la creación y puesta en marcha de la carrera de Ingeniería Civil en Computación en la nueva Universidad de O’Higgins.

 

Dicha casa de estudios abrió sus puertas en marzo de 2017 y dentro de su programa académico contempla Ingeniería Civil, en la que los alumnos luego de cursar Plan Común, podrán escoger entre las especialidades de: Mecánica, Eléctrica, Computación y Geológica. En este contexto, la académica del DCC Nancy Hitschfeld fue invitada por el Rector de la U. de O’Higgins, Rafael Correa para que coordinara la creación de la carrera de Ingeniería Civil en Computación, dado que la Universidad de Chile es la institución tutora.

 

Para este desafío, que comenzó en noviembre de 2015, la Profesora Hitschfeld invitó a participar a los profesores del DCC: Jocelyn Simmonds, Benjamín Bustos y Patricio Poblete, quienes trabajaron en el diseño de la carrera y selección de profesores. Luego, para la validación de la malla se invitó a académicos de las Universidades de Santiago, Católica, Talca y Santa María, además de profesionales de la Industria. También participó el profesor part time Patricio Inostroza en aspectos más ligados a la implementación los laboratorios de computación de la carrera. “A mediados del año pasado teníamos ya diseñada la carrera, el perfil de egreso y los cursos. Además, por cada curso había que tener un objetivo y resultado de aprendizaje”, señala la académica.

 

Agrega que la carrera, de cinco años de duración, tiene un núcleo muy parecido al que se imparte en el DCC, “en cuanto a computación teórica, pero está pensada también para trabajar en la interdisciplina, en el sentido de colaborar con ingenieros mecánicos, eléctricos o geólogos en procesos interdisciplinarios. Esto se refleja en que los alumnos tienen cursos comunes hasta el final de la carrera y deberán realizar proyectos conjuntos”, explica la Profesora, resaltando que se busca formar profesionales que puedan emprender e innovar en la solución de problemas  que afectan a la misma Región de O’Higgins.

 

En este proceso, los académicos se basaron en su propia experiencia de trabajo en el rediseño de la malla de la carrera en el DCC: “Nos sirvió muchísimo, ya que entendíamos la jerga, qué son los ámbitos y cómo lo teníamos que hacer”, afirma la Profesora Hitschfeld.

 

Como institución tutora, la participación del DCC se extenderá hasta que la carrera obtenga su acreditación. Si bien la académica señala que esta labor se enmarca dentro de la misión de nuestro Departamento, cuenta que en lo personal ha sido una muy buena experiencia: “Cuando me invitaron pensé que uno no puede decir que no; ésta es la oportunidad de crear una carrera como a uno le gustaría y en una universidad pública; es una oportunidad única en la vida. Estoy muy contenta, por cómo ha resultado todo”.

 

En marcha curso “Herramientas Computacionales”

 

Actualmente, la primera generación de alumnos que ingresó a ingeniería en la Universidad de O’Higgins cursa Plan Común, y como parte del plan de estudios tienen el curso Herramientas Computacionales, dictado por el profesor del DCC Juan Álvarez y Maira Marques (recién Doctorada), además de los alumnos de pregrado Elisa Kauffmann y Michel Llorens.

 

Este curso es similar al que se imparte en Beauchef. “La principal diferencia –dice el Profesor Álvarez- está en la relación que se establece con los alumnos. En este caso tenemos secciones de 25 alumnos, y a cada uno se le facilita un computador, lo que permite un involucramiento y apoyo personalizado”.

 

Maira Marques destaca el entusiasmo e interés de los alumnos:Para mí tiene un valor muy grande dictar ese curso, pues estoy conociendo otro tipo de estudiante. Y las ganas y el interés que tienen por aprender me sorprendió mucho”. A su juicio, para el DCC la posibilidad de apoyar una carrera de computación nueva, “donde uno pueda elegir y hacer cosas que acá no se puede por el peso que tienen ciertas tradiciones, es una manera de innovar y probar qué cosas nuevas funcionan. Es una experiencia muy buena para el DCC y para todos los involucrados, pues no siempre uno tiene la oportunidad de empezar todo desde cero”.

 

En tanto, el Profesor Juan Álvarez afirma que la experiencia ha sido muy enriquecedora. “Aunque había tenido una experiencia previa en una universidad regional y estatal, el hecho de hacer clases en una universidad recién creada presenta estímulos adicionales. Por una parte, sientes una responsabilidad compartida, con los alumnos, profesores y autoridades, de sacar adelante este emprendimiento, especialmente en un contexto de continuo cuestionamiento a la educación estatal. Por otra parte, los desafíos son mayores, puesto que se necesita colaborar en construir una cultura universitaria que garantice el cumplimiento de los propósitos institucionales para satisfacer las expectativas, especialmente de los estudiantes y sus familias que confiaron en este proyecto, y de la región que espera tener una universidad que contribuya a su desarrollo”.

 

Asimismo, señala que en lo personal tiene un valor especial, dado que sus antepasados paternos son de pueblos pequeños de esa región. Mientras que para el DCC, y la Facultad –afirma- , representa “una dimensión concreta del compromiso que tenemos con el país.  Como parte de la Universidad de Chile, adquirimos con el Estado la responsabilidad de oficiar como entidad tutora hasta que la Universidad de O'Higgins adquiera plena autonomía. Representa nuestro compromiso con el país y del espíritu de servicio que anima a los académicos de las universidades estatales”, concluyó.

 

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Comunicaciones DCC